Las magníficas portadas de La Razón
¿Alguien puede entender algunas de las portadas que, memorablemente, ha publicado La Razón en sus siete años de vida? Desde luego, la más recordada es la de Arzalluz con la boca "tapada" con unos cuantos puntos de sutura, adornados con el emblema de ETA; o la transformación que sufrió Zapatero con Felipe el día que fue nombrado secretario del PSOE, allá por 2001. Pero son portadas de "mucho ruido y pocas nueces". Sí, llaman mucho la atención al lector, aunque luego, en el texto, no se diga nada de nada. La estrategia es clara: atrapar al lector desde el quiosco. Pero ya no funciona esta forma de hacer periodismo. La Razón pierde, poco a poco, a sus lectores. Eso sí, habría que darle un premio a la originalidad y a la creatividad a quien se encargue de crear estas maravillosas portadas.


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